Trabajo profundo 4 estrategias para lograrlo

El trabajo profundo está muy bien explicado en el libro enfócate de Cal Newport. Este libro ha influenciado a muchas personas, y la manera de ver el trabajo y como lo llevan a cabo. Muchos comentan que su productividad se ha disparado notablemente con algunas de las recomendaciones, y en mi caso particular, mi productividad ha aumentado increíblemente.

Cal Newport define el concepto de trabajo profundo de la siguiente manera: “Las tareas que crean un nuevo valor y son difíciles de replicar, llevan las capacidades cognitivas al límite y se realizan sin distracciones.”

Es probable que esta no sea la forma de trabajo que naturalmente ocupa la mayor parte de nuestro día. Por el contrario, si no es intencional sobre cómo gastas tu tiempo, tus horas de trabajo se desvían hacia actividades a las que Newport se refiere como “trabajo superficial”, que él define como: “Tareas de estilo logístico, no cognitivamente exigentes, que a menudo se realizan distraídos. Estos esfuerzos tienden a no crear valor nuevo en el mundo y son fáciles de replicar.”

El libro sostiene que todos deberíamos esforzarnos por limitar el trabajo superficial y entrenarnos para maximizar nuestro potencial centrándonos en el trabajo profundo, ya que se está volviendo cada vez más raro y, por lo tanto, más valioso.

Acá te dejo algunas de las ideas claves del libro. Te invitamos a que te suscribas en nuestro canal de YouTube dónde resumimos libros de crecimiento personal.

Multitarea y distracciones son enemigos de la productividad           

Mucha gente piensa que hacer toneladas de cosas a la vez es el uso más productivo de su tiempo, pero esta lógica es completamente errónea. Eso es porque la multitarea no es igual a la productividad. Sophie Leroy, profesora de negocios de la Universidad de Minnesota que realizó una investigación sobre este fenómeno en 2009, muestra por qué.

Demuestra que al pasar de la tarea A a la tarea B, nuestra atención permanece pegada a la primera actividad, lo que significa que solo podemos concentrarnos a medias en la segunda, lo que perjudica nuestro desempeño. Sus experimentos utilizaron dos grupos: el grupo A trabajó en acertijos de palabras hasta que los interrumpió para pasar a leer currículums y tomar decisiones hipotéticas de contratación; El Grupo B pudo terminar sus rompecabezas antes de pasar a los currículums.

Entre las dos tareas, Leroy realizaba una prueba rápida para ver cuántas palabras clave de los acertijos aún estaban atrapadas en la mente de los participantes.

¿El resultado? El grupo A estaba mucho más centrado en el rompecabezas y, por tanto, menos centrado en la importante tarea de contratar a la persona adecuada.

La multitarea no es buena para la productividad. Tampoco estar conectado todo el tiempo. De hecho, si bien puede parecer inofensivo mantener abiertas las pestañas de redes sociales y correo electrónico en tu navegador, el mero hecho de ver cosas que aparecen en su pantalla es suficiente para descarrilar tu enfoque, incluso si no estás respondiendo inmediatamente a las notificaciones.

Por ejemplo, un estudio de 2012 de la firma consultora McKinsey encontró que el trabajador promedio pasa más del 60 por ciento de la semana laboral usando herramientas de comunicación en línea y navegando por Internet, con solo un 30 por ciento dedicado a leer y responder correos electrónicos.

A pesar de estos datos, los trabajadores sienten que están trabajando más que nunca. Eso se debe a que completar pequeñas tareas y mover información nos hace sentir ocupados y realizados, pero en realidad solo nos impide concentrarnos realmente.

Estrategias de trabajo profundo

Existen diferentes estrategias para lograr un trabajo profundo, todas las cuales requieren intención.

El libro plantea 4 diferentes grandes estrategias para poder concentrarte en un trabajo profundo:

  1. Enfoque monástico. Esta estrategia funciona eliminando todas las fuentes de distracción y aislándote como un monje.
  2. Bimodal, que implica establecer un período largo de reclusión claramente definido para el trabajo y dejar el resto de su tiempo libre para todo lo demás.
  3. Enfoque rítmico. La idea aquí es formar el hábito de hacer un trabajo profundo por bloques de, digamos, 90 minutos y usar un calendario para hacer un seguimiento de tus logros.
  4. Estrategia periodística es aprovechar cualquier tiempo libre inesperado en tu rutina diaria para hacer un trabajo profundo.

Así que puedes elegir el enfoque que más se adapte a tu estilo de vida y trabajo.

Además, es importante entender que el trabajo profundo es intencional y deseado, lo que hace imprescindible tener rituales que preparen la mente para ello.

Un ritual podría ser definir tu espacio. Puede ser tan simple como colocar un letrero de “no molestar” en la puerta de tu oficina o ir a una biblioteca o cafetería. Este último es especialmente útil si trabajas en una oficina abierta.

Solo toma a J.K. Rowling, quien, mientras terminaba su último libro de Harry Potter, se hospedó en un hotel de cinco estrellas solo para escapar de su agitado ambiente hogareño y hacer frente a la presión para poder dedicarse a un trabajo profundo.

Otro ritual es definir límites, por ejemplo, desconectando Internet o apagando tu teléfono.

Meditación productiva

En el mundo moderno, nuestros cerebros se han acostumbrado a ansiar distracciones. Después de todo, dondequiera que miremos, las personas están pegadas a sus pantallas, jugando, enviando mensajes o actualizando sus redes sociales.

El problema es que nuestros cerebros están programados para distraerse fácilmente. Eso se debe a que, evolutivamente hablando, estas distracciones podrían presentar riesgos u oportunidades. Como resultado, es difícil para nosotros concentrarnos profundamente en una tarea.

La meditación productiva puede reconfigurar tu cerebro y ayudarlo a concentrarse. Así es como funciona:

Utiliza momentos que de otro modo serían improductivos, como pasear a tu perro, tomar una ducha o ir al trabajo, para considerar un problema que necesitas resolver sin dejar que tu mente cambie de tema.

Para comenzar, hazte preguntas que identifiquen diferentes cosas para resolver un problema determinado. Luego, una vez que hayas conseguido un objetivo específico, hazte preguntas de acción como, “¿Qué necesito para lograr mi objetivo?”

Piensa en esto como una rutina de ejercicios intensos para tu cerebro que te ayudará a desarrollar tu concentración.

Programa tu trabajo y horas libres

Cuando llegas a casa del trabajo lo más probable es que no quieras hacer nada. Y para muchos de nosotros, eso significa no tener espacios en los que podamos completar tareas pendientes.

Pero, irónicamente, terminamos atrapados en la misma rutina todas las noches: miramos televisión, revisamos nuestros teléfonos o computadoras. Luego, cuando finalmente llega la hora de irnos a la cama, nos sentimos más cansados ​​que cuando llegamos a casa, dejándonos sin energía para el día siguiente.

¿Cómo puedes evitar esa situación? Al programar todo lo que haces, tendrás tiempo libre para ser consciente de cómo lo gastas. Al comienzo de cada jornada laboral, crea un horario dividido en bloques de al menos 30 minutos. En este horario, debes establecer tareas tanto laborales como personales, como tiempo para relajarte, comer o ponerte al día con el correo electrónico.

Es inevitable que tu horario cambie durante el día, pero si esto sucede, simplemente reorganiza tus bloques. La idea no es seguir estrictamente tu itinerario, sino cultivar la conciencia sobre cómo gastas tu tiempo.

Eso significa que también es clave planificar tus tardes y fines de semana con anticipación para que puedas tomar medidas hacia objetivos específicos. Por lo tanto, trata de dejar tu trabajo en la oficina, por ejemplo, imponiendo limitaciones de tiempo, como no trabajar pasado de las 6 de la tarde, y no revisar tu correo electrónico después de ese tiempo. Al hacerlo, le darás a tu mente el espacio que necesita para apagarse.

Por último, planificar tus tardes y fines de semana en torno a actividades distintas de las relacionadas con Internet puede ayudarte a revitalizar tu mente y cuerpo. Tal vez sea leer, hacer ejercicio o simplemente pasar un rato agradable con tus seres queridos.

Conclusiones

Las distracciones están en todas partes del mundo moderno y la multitarea se ha convertido en nuestro estado predeterminado y está matando nuestra productividad. La buena noticia es que podemos recuperar el control de nuestro tiempo eliminando las distracciones y dejando que nuestro cerebro se concentre en una tarea a la vez.

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