Tips para terminar las cosas que empezamos

Terminar las cosas que empezamos a veces es un gran problema ¿Qué haces cuando estás abrumado con demasiadas ideas? ¿Las abandonas o acabas lo que empiezas? Acá te dejo 6 consejos que puedes hacer para finalizar lo que empiezas.

Hacer malabarismos con múltiples ideas y objetivos en general no llevan a muy buenos resultados. Por ejemplo, estas empezando a crear diferentes hábitos, como escribir, hacer ejercicio, leer más, levantarse temprano, todo a la vez, será muy difícil que lo logres.  A menudo son actividades o tareas difíciles que comienzas con entusiasmo, pero finalizan con la postergación y el fracaso.

Entendemos primero qué nos lleva a dejar estas nuevas ideas o actividades. Te dejamos el video si prefieres verlo a través de YouTube.

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¿Por qué fallamos?

Las decisiones cotidianas se han vuelto cada vez más complejas debido a la abrumadora gama de opciones que nos presenta la sociedad moderna. A medida que aumenta el número de opciones, también aumentan los efectos negativos que la elección puede tener en nuestro bienestar psicológico. Cuantas más opciones tengamos, más difícil será tomar una decisión acertada y menos satisfacción obtendremos de lo que realmente elegimos.

Ésta es la paradoja de la elección, descrito por Barry Schwartz en su libro “The paradox of choice”. Más opciones a menudo conducen a menos acción. Cuantas más ideas y objetivos persigamos, es menos probable que cumplamos con cualquiera de ellos.

Existen claramente otros motivos como la falta de tiempo, el miedo al fracaso, el agobio por las múltiples opciones que agotan la energía y la disminución de la emoción después de comenzar un nuevo proyecto, todo esto nos pueden llevar a una procrastinación crónica.

Cuando nos atascamos, en lugar de movernos, nuestro tiempo y energía se desperdician en esfuerzos que producen pocos resultados.

Aquí hay 6 formas diferentes de evitar abrumarse, comenzar y seguir con tus ideas.

1)     Usa la regla 80/20

La regla del 80/20 sugiere que el veinte por ciento de lo que haces contribuye al ochenta por ciento de los resultados que obtienes. En otras palabras, cada tarea se puede dividir en actividades que caen en el grupo del veinte u ochenta por ciento.

Como se explica en el libro “El Principio 80/20” por Richard Koch, Trabajar todo el día, todos los días, te hace menos productivo. Para lograr más, necesita hacer menos, es decir concentrarte en esas tareas y actividades que obtienen los mejores resultados.

Solución: La clave es experimentar, descubrir y concentrar tu tiempo y energía en el veinte por ciento de las actividades que producen los mayores rendimientos. De esta manera, puede hacer más haciendo menos y en menos tiempo. Estás tratando de obtener el máximo resultado con un mínimo de esfuerzo.

2)     Tener fechas límites

Cuanto más tiempo se necesita para completar una tarea, mayor es la probabilidad de que seamos víctimas de la “Ley de Parkinson”, que establece que el trabajo se expande para ocupar el tiempo disponible para completarlo.

Es decir, si tenemos ocho horas para realizar una tarea que lleva dos horas, nos va a tomar ocho horas.

Si por el contrario tenemos una tarea que en condiciones normales tomaría ocho horas, y por alguna razón solamente tenemos dos horas disponibles porque tienes que hacer otra actividad, el trabajo o tarea tendrá la capacidad de comprimirse en las dos horas que teníamos disponibles.

Solución: Crea una lista de tus tareas diarias y anota aproximadamente cuánto tiempo lleva completar cada una de ellas. Luego, reduce el límite de tiempo de cada tarea a la mitad. Trata de terminar cada tarea en estos plazos.

3)     Confía en tus instintos

A menudo, dudamos en empezar y actuar sobre las ideas, debido al miedo al fracaso, el rechazo y la duda. Pasamos innumerables horas investigando y planeando, pero cuando llega el momento de abandonar el barco, nos quedamos en el barco y no cumplimos con nuestros planes.

En el libro “Blink: The Power of Thinking Without Thinking” o “Inteligencia Intuitiva” en español, el periodista y autor Malcolm Gladwell, nos dice que a menudo los juicios rápidos hechos en segundos conducen a mejores decisiones que una decisión más cautelosa y minuciosamente planificada.

Aunque la minuciosidad a menudo puede ser una virtud, en la toma de decisiones rara vez tiene sentido analizar hasta el último fragmento de información disponible. Por lo general, es más eficaz concentrarse en algunos hechos importantes y bloquear el resto.

Podemos hacer buenos juicios rápidos porque nuestro inconsciente es bueno en este proceso de filtrado. Nuestras decisiones espontáneas se basan en pocos datos selectos.

En muchas situaciones, existen patrones y regularidades que el inconsciente reconoce más rápido que la mente consciente y lógica. Es precisamente en estos momentos en los que debemos confiar en nuestras decisiones rápidas.

Solución: La próxima vez que no estés seguro de qué hacer a continuación o cómo hacerlo, confía en tu instinto y actúa en el primer pensamiento que se te ocurra, porque la mayoría de las veces, probablemente estarás en el camino correcto.

4)     Desarrolla el hábito de terminar

Muchas personas han dominado el arte de comenzar, pero pocas han adquirido el hábito de terminar. Comenzar es más fácil que terminar, pero la mayor parte de los resultados que buscamos se encuentran en la línea de meta.

Como nos dice el libro Hábitos Atómicos de James Clear, el proceso de construir el hábito de terminar es como cualquier otro hábito. Primero, comienza poco a poco y aumenta, con una expectativa razonable de cuánto tiempo tomará formar un hábito. Por cierto, te podría interesar mirar leer nuestro resumen del libro Hábitos Atómicos y sus 4 leyes del cambio de conducta.

Luego, puedes realizar pequeños cambios en tu entorno para que sea más fácil terminar lo que te propongas hacer. El ambiente es la mano invisible que moldea nuestra conducta. El autor cree que la manera más común de cambiar no es interna, sino externa: el mundo alrededor nos cambia. Cada hábito depende del contexto.

Puedes alterar los espacios donde vives y trabajas para incrementar las señales positivas y reducir las negativas.

Solución: divide tu proyecto en pequeñas partes, así no se verá tan abrumador todo el camino que tienes que recorrer. Comienza con esas pequeñas actividades y crea el hábito modificando tu entorno. Recuerda que pequeños esfuerzos progresivos llevan a un resultado final sorprendente.

5)     Supera la caída y acepta el desafío

Seth Godin lo explica de muy buena manera en su libro “The Dip” este fenómeno.

Es necesario que antes de empezar algún esfuerzo, entiendas y conozcas cuales pueden ser las razones por las cuales tu emoción y motivación podrían decaer.

Por ejemplo, si eres un diseñador o diseñadora de modas, te encanta hacer bocetos de prendas y fabricarlas, si quisieras formalizar tu negocio y expandirlo, sabes que tendrás que buscar financiamiento de bancos o inversionistas, tendrás que contratar personas y tendrás que preocuparte de aspectos legales y contables. Si esos otros aspectos no te gustan, te podrían provocar una disminución en tu motivación y emoción al expandir tu negocio. Tener conciencia de esas cosas que nos harán decaer, previene que suceda.

Otro punto importante explicado en el libro es que la clave para soportar este periodo de decaída es enfrentar y aceptar el desafío.

En última instancia, sea cual sea tu proyecto, lo mejor que podemos hacer es dar la bienvenida a los desafíos que presenta y estar agradecido por ellos en lugar de tratar de resistirlos.

De hecho, encontrar formas de superar los desafíos es lo que hace que una actividad sea estimulante y gratificante. Entonces, si realmente te esfuerzas al máximo, no solo sobrevivirás, sino que prosperarás en la caída.

Solución: Ten conciencia de las cosas que puedan hacer que tu motivación decaiga. Quizás puedas externalizar algunas actividades. Pero también otro punto importante es aceptar el desafío, tomar retos es la esencia del crecimiento y desarrollo.

6)     Debes saber renunciar

Si bien puede ser contradictorio tomando en cuenta los puntos anteriores, saber renunciar es muy importante. Contrariamente a la opinión popular, las personas más productivas y exitosas renuncian a sus objetivos todo el tiempo; simplemente saben qué dejar y cuándo hacerlo.

La ventaja de renunciar es que redirige el tiempo y la energía desperdiciados en una idea u objetivo ineficaz, hacia otra más gratificante. “FALLAMOS” CUANDO SEGUIMOS CON TAREAS QUE NO TENEMOS LAS AGALLAS PARA DEJAR DE HACER.

Solución: Saber cuándo dejar de hacer es una ventaja estratégica tan grande que cada persona, antes de emprender un esfuerzo, debes enumerar las condiciones bajo las cuales debe abandonar.

Conclusión

Si bien puede ser emocionante comenzar con nuevas ideas y objetivos, si no terminamos lo que comenzamos, se desperdiciará tiempo y energía valiosos, que no se pueden recuperar.

Enamorarse de empezar es fácil. Enamorarse de terminar es difícil. Pero, si puedes aprender a enamorarte del arte de terminar, y del proceso de superar la adversidad, los fracasos y sortear los obstáculos, seguirás de manera constante tus ideas.

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